Marylin Monroe, 1962(izq) - Lindsay Lohan, 2008 (der) Fotos: Bert Stern
"Sin algaradas, retirando las tropas y cerrando las bases militares, los norteamericanos están llevando a cabo la colonización más eficaz de todas las épocas. Las familias toman Kellog´s en el desayuno, comen Oscar Mayers a la hora de la cena, (y reciben) impactos mediáticos, discusiones éticas y sanitarias, órdenes financieras, programas de software, idolatrías y mercancías americanas... En Europa los asesinos matan ya en los McDonalds como en los EEUU y los viajantes europeos dormirán en alguno de los Hliday Inn o Ramada que se están abriendo junto a las antiguas cañadas."
El Planeta Americano, Vicente Verdú, 1996
En los proyectos de arquitectura de los últimos años se observa una creciente preocupación por escapar de la estética post-Bauhaus(1). Ese escape se traduce en arquitecturas llenas de espectáculo pero vacías de sensibilidad y profundidad. Un espectáculo a base de una necesidad exagerada de renovación en donde lo de ayer queda automáticamente anulado para dar paso a lo de hoy que será basura de mañana.
Sin dudas la situación no es extraña dentro de la cultura en que estamos viviendo. Una cultura que proviene de la desarrollada y promovida vigorosamente en un momento determinado, por un gobierno de un país , y con un ojetivo claro: los Estados Unidos, que en los primeros años después de la Segunda Guerra Mundial se propuso seducir con su modelo liberal a un mundo dominado por la izquierda y el comunismo, que de haber sido símbolo de modernidad y cambio ,única alternativa en el mundocontra regímenes autoritarios y burgueses, pasaría a ser visto y considerado el nuevo enemigo número uno de un planeta civilizado y moderno.
Lo ¨Moderno¨ sería apropiado por los Estados Unidos para combatir en esta batalla sido a fines de los años ´40. Apoyada en la tecnología del momento desarrollada durante la guerra e imbuída de optimismo por el futuro y por crear “un solo mundo” (exceptuando a la URSS por supuesto) la propaganda Americana llegó masivamente entre otros destinos a la vieja Europa derruída por la guerra y desengañada por el modelo Ruso (2). Lo "moderno" se transformaba así en cultura de lo bien visto, lo socialmente aceptado y defendido contra la rigidez y opresión comunista.
Revistas impresas, cine de Hollywood, “expresionismo abstracto”, y arquitectura del Estilo Internacional lloverían con un mensaje rotundo y contundente sobre el Viejo Mundo bajo la atenta supervisión y con el apoyo económico de la mismísima CIA y del MOMA (Museum of Modern Art), en el marco del Plan Marshall (3). “Libertad¨ ,“individualismo” e “Internacionalidad” eran algunas de las palabras mágicas del mensaje que se transmitía por todos los medios y formas posibles y que comenzaron a machacar cualquier otro tipo idea posible. Una “libertad” dónde cualquier otra idea sería prohibida y duramente castigada. Solo basta ver las tapas de las revista Life de aquella época, un cuadro de Jackson Pollok o la arquitectura americana que se promovía en Europa en ese momento(4) para comprender el mensaje, que sin dudas llegó y prendió quizás mucho más intensamente de lo que Harry Truman hubiese imaginado.
Europa se ha rendido hace ya tiempo a la dulce seducción de la frivolidad americana y a sus modelos de vida. Ha costado un tiempo, pero finalmente el Viejo Mundo ha cedido y
Hoy las ciudades europeas se diluyen tristemente en suburbs desalmados(5) á la Americain, mientras que se comienzan a construir simbólicos rascacielos en sus centros urbanos. Pero, no seas conservador Kalf, esto es la modernidad! El triunfo de la individualidad y de la globalización ¡la libertad! ¡El mundo es nuestro!. El mundo es sin dudas de ellos y no nuestro, porque el nuestro lo perdimos por querer imitarlos. Cosa que además nunca sale bien.
Así la arquitectura que pretende escaparse del post-Bauhaus y se pretende completamente nueva y además global, se parece y en mucho a las arquitecturas surgidas en norteamérica durante la posguerra y que se autotitulaba como “arquitectura internacional”, que lo único que tenía de internacional era su deseo de serlo políticamente impuesto sobre el resto del mundo. No solo se copian proyectos de aquellos años(6), sino que además se copia el mensaje que se transmitía (¿quizás esta vez para combatir al islamismo, nuevo "super malo", para autoconvencernos que este sistema es el único posible, el unico que nos garantiza felicidad y libertad infinitas?). Al fin y al cabo Superman no es más que un conservador que que resuelve pequeños problemas pero que hace todo lo posible para que nada cambie (7)
No estoy diciendo que hay que volver a hacer arquitectura Bauhaus, ni quiero hacer un discurso político. Estoy intentando decifrar la arquitectura que hoy vemos aparecer como hongos en todos los medios, la que se produce relamente y la que se elige en los concursos, y estoy intentando comprender específicamente mi malestar personal al respecto. Un malestar que creo que no es solo propio, ya que aunque nadie se anima a nombrarlo realmente, o se hace tímidamente, es evidente que se encuentra entre nosotros quizás como signo de que el show estubo bien, pero que se necesita ya un cambio de rumbo.
Y no se trata de los edificios, o de su forma, justamente este es el error que cometemos enzañándonos con los modelos formales. Se trata de la función y el lugar que querríamos que ocupe la profesión de arquitecto hoy en día. Se trata de lo que queremos ver de la arquitectura. Desencandilándonos del escenario mediático, las luces y la fiesta, y retraernos para poder mirar hacia adentro y comenzar a proyectar desde el interior mismo de la arquitectura y repreguntarse una vez más por el lugar que queremos ocupar como profesionales en nuestras sociedades, no creo que sea el del bufón del rey.
Notas:
(1) esta expresión la encontré en relación a un artículo sobre un proyecto de Zaha Hadid Architects, en dónde se expresaba con orgullo que la oficina había logrado superar este modelo de arquitectura apoyada en las nuevas tecnologías informáticas.
(2) la misma modernidad americana fue posible por su “desmarxilización”, producida especialmente después de algunos hechos políticos como los “Juicios de Moscú” o la alianza “Ruso-Alemana” erosionaron el predominio ideológico del comunismo que comenzó a perder fuerza y adeptos en todo el mundo.
(3) El libro De Cómo Nueva York robó la idea de Arte Moderno, de Serge Guilbaut
(2007 - Tirant lo Blanch - Prosopopeya) es una buena lectura para comprender el período
(4) En un post anterior (Ich bin ein Berlinner!) comentaba la exposición Interbau´57 en Berlín, y también es interesante el libro Building the Cold War, de Annabel Jane Wharton, (2001, University of Chicago Press)
(5) En una conferencia Adrián Geuze (West 8) anunciaba el “fracaso del urbanismo holandés” demostrado por la pérdida de control urbano convertido en gran parte hoy en un gigantesco “Los Angeles”. De la misma forma, como otro ejemplo posible, ciudades más compactas y de vida urbana más intensa como las Españolas, han comenzado desde hace algunas décadas atrás el proceso de suburbanización.
(6) Hay muchas coincidencias en la arquitectura americana de los ´50 y muchas de las producidas en los últimos años. Las formas curvas y aerodinámicas de Saarinen se repiten en edificios de Zaha Hadid Architects, como los MVRDV se inspiran en la más pop arquitectura de Los Ángeles de aquella época. En todo caso una “modernidad sin dogma”, despolitizada (¿?), como rezaba el título de un libro en los años noventa que presentaba la nueva generación de arquitectos que en aquellos años seduciría y dominaría el mundo de la arquitectura de la mano teoríca de Rem Koolhaas y del apoyo económico y político del gobierno holandés (Modernisme zonder dogma. Een jongere generatie architecten in Nederland, IBELINGS, HANS, Rotterdam, Nederlands Architectuurinstituut, 1991)
(7)Apocalípticos e integrados, Umberto Eco, ,1965, Casa Ed. Bompiani.