lunes, mayo 12, 2008

Crea tu I-cono! Sé una estrella!


Para ser una star de la arquitectura ya no se necesita ser un genial creador, o estudiar mil años, ni tampoco contar con un equipo de excelentes diseñadores. Tú solo podrás luego de seguir los consejos que aquí te vamos a dar ser un creador de fabulosos I-conos.

Los I-conos son artefactos de nuestra época, a los que ya no podemos dar el nombre de arquitectura y menos el de edificios ya que casi todas sus propiedades se contradicen con la de éstos. Es por eso que le damos hoy el nombre de I-conos a estos nobles sucesores de la aburrida y desgastada arquitectura.

Te daremos aquí unos breves consejos para que te conviertas en un verdadero I-conirtecto: una verdadera star, un creador de I-conos!

No desperdicies oportunidades!
Crearemos I-conos de todo lo que se nos presente, no importa que el programa a resolver no sea para nada iconico, ni interesante. Como ejemplo baste la icineradora de residuos que el estudio del Holandés Erick van Egeraat proyectó para una ciudad de Dinamarca. Así que, desde la reforma del baño de tu hermna, hasta el cambio del tejado de la casa del pueblo de tus abuelos, puede ser motivo para crear tu I-cono y hacerte famoso. No lo olvides!

El afuera lo es todo, el interior importa un bledo.
Hay que hacer el mayor esfuerzo posible en darle forma al I-cono, y como sea, aislarlo de su entorno. Ya que el I-cono tenderá a ser un elemento independiente y centralizante, que rechaza y se contrapone a todo entorno, por proporciones, tamaño, forma y/o color. El interior luego se acomodará a lo que el exterior demande. El afuera costará fortunas, pero lo ahorraremos usando mucho Durlock/Pladur, o placa de yeso que es facil de cortar y pegar.


Shopping formal
Ya no sirve diseñar un icono arquitectónico hoy desde la propia arquitectura, porque su repertorio formal está totalmente agotado. Por lo que recurriremos a otras ciencias y artes para encontrar formas, patrones o configuraciones que todavía no hayan sido utilizadas en nuestro ámbito. Las formas vegetales y orgánicas responderán muy bien con nuestro cometido. Con las posibilidades cambiar escalas y de dibujar curvas y contracurvas con un ordenador hoy es muy fácil transformar cualquier objeto en un I-cono. Empezaremos entonces a mirar las acelgas con cariño, quien sabe no se encuentre un I-cono en su interior! Comprate un microscopio, o mas fácil busca en internet! Sino ale a Zaha.

Otra forma de lograr nuestro objetivo es combinar iconos de la historia de la arquitectura y hacer con ellos un colage. O utilizar imágenes creadas por otros en el cine, en historietas, etc.. Nuestra cultura moderna está llena de I-conos, utilízalos sin más!.Es una forma simple de convencer a nuestro cliente de que lo que está viendo es un ícono y no un edificio más del montón. Y tampoco importará mucho que los elementos elegidos se relacionen entre sí, o que se relacionen con algo. Esta es una estrategia bien conocida por nuestro querido Rem o Rem

Forma!! Función?
Un I-cono no tiene por qué ser muy funcional, ni siquiera tiene que referir a la función que alberga. En cierto sentido la función estorba al I-cono. Posiblemente en el futuro, ya comprendido al I-cono como un artefacto totalmente independiente de la arquitectura, éste carecerá de función, y al fin se verán liberadas todas las fuerzas reales, y hoy en parte reprimidas del I-cono.

Economía
Un I-cono cuesta al menos tres veces más que el presupuesto originalmente a él destinado. Generalmente esto no es ningún inconveniente a la realización del I-cono ya que se solventa con dinero de las arcas públicas que los gobiernos no dudan en poner a disposición para la realización de tan noble fin.

Educación
Para la verdadera educación de los I-conorquitectos no hace falta mucho más que estos consejos. Los libros de historia de la arquitectura y el diseño no sirven ya para mucho, y las universidades de arquitctura actuales tampoco se esfuerzan en enseñarlos. Sin duda ya comprendieron el cambio que se viene!

martes, mayo 06, 2008

Caixa Forum Madrid, de Herzog & De meuron


Caixa Forum Madrid. Foto J. Alonso

El fin de semana pasado visitamos con Susana el recientemente inaugurado edificio del Forum de la Caixa en Madrid, obra de Herzog & De meuron.
Personalmente quedé decepcionado por la obra de unos arquitectos a los que consideraba de lo más interesante de la escena actual, por su calidad proyectual y constructiva.

El edificio de la Caixa promete mucho desde el exterior. Una reforma y ampliación de un edificio de ladrillos de fines de principios de siglo XX. El trabajo sobre el volumen es impecable e implacable al no haber concesiones a cuestiones históricas o seudopatrimoniales para con un edificio que carece de esos valores.
Así al viejo edificio se le recorta completamente la planta inferior y se lo hace gravitar dejando la planta baja libre para crear un interesante paisaje de acceso. De la misma forma la ampliación se superpone al edificio de ladrillos en forma de bloque esculpido de acero cortén, transformandose así todo el conjunto en un grupo que remite más a la escultura que a la arquitectura. Completa la composición la fachada medianera del edificio vecino que cierra la plaza de acceso tratada como un jardín vertical.

Hasta aquí todo bien. Pero solo hace falta entrar al edificio para empezar a perder el entusiasmo. La escalera de ingreso, una escultura triangulada y revestida en placas de aluminio, nos lleva al "piano nobile": una planta dedicada solamente al ingreso, a la venta de libros y recuerdos con algunos espacios de espera y con uno de los únicos huecos que miran hacia el exterior practicado en la fachada de ladrillos, que aunque tapiados, aún conserva las molduras de las antiguas aberturas.
Este espacio, aunque un poco exagerado en su materialización no deja de ser interesante, con sus pisos de aluminio y sus tubos de iluminación formando guirnaldas en los techos descubiertos que dejan ver la construcción y las instalaciones a la vista. La sensación de estar en una feria al aire libre nos hace repreguntar sobre si se trata realmente de una crítica o de una concesión de los arquitectos a entender que un edificio cultural hoy no es otra cosa que un divertimento urbano más, un sitio para pasar el rato, tomar un café y comprarse un souvenir de Madrid o un colorido libro de arte.

Sin duda el mayor golpe llega al pasar a la zona central de la parte de exposiciones. Una escalera en caracol, que Hitchcock no tardaría en utilizar para una de sus películas, conecta todo el edificio desde el subsuelo a su última planta formando un tubo blanco en el que la escalera se enrosca suavemente en una espira ascendente. Desde allí se accede a las salas de exposición de las diferentes plantas. Todos espacios también muy blancos y sobrios que en nada hacen pensar en los espacios que acabamos de dejar atrás.

La última planta cuenta con un café desde donde se puede ver el exterior a través de las placas de acero cortén perforadas. Lamentablemente la poca altura del espacio, el poco esfuerzo en el diseño del mismo y la fuerte división de las carpinterías que intentan ocultar la estructura de sostén de las placas oxidadas, hace de este espacio el más pobre del edificio.

Lamentablemente no conocíamos de antemano que en el subsuelo estaba el auditorio y su foyer, por lo que no lo visitamos. Por las fotos se reconoce que quizás sea el espacio más interesante del edificio. Quedará para un próximo viaje sin dudas.

La sensación principal al salir del edificio es de falta de contundencia, de pegote de espacios sin relación, y además con detalles de terminaciones y decisiones de diseño muy pobres. Por nombrar alguna, solo basta mirar hacia arriba en el hueco de la escalera para encontrarse con un cielorraso de yeso pintado de gris con un par de spots rematado en un lateral con una ventanita tragaluz que tiene más aluminio que vidrio. Ni que hablar de las terminaciones de las ondulantes formas de la escalera blanca, que con su pintura brillante delata el poco cuidado en la construcción de su forma (Gaudí se debería estar muriendo de risa de los inexpertos arquitectos suizos)
Un edificio con un exterior y un manejo del volúmen más que excelente y muy bien pensado, pero con un interior muy pobre y que da la sensación de haber sido improvisado a último momento.

fotos en http://www.arcspace.com/architects/herzog_meuron/caixa/caixa.html

jueves, marzo 20, 2008

Craig Ellwood, arquitecto



So the nice thing was Craig could get the work and I could go in the back and design, which was very enjoyable. Craig (Ellwood) was very supportive. It was not that he contributed much, but he would say to me, "I love it. Keep going, this is what we are going to do."

James Tyler, architect

Quizás el nombre de Craig Ellwood no sea muy conocido para muchos, pero sin embargo fue considerado uno de los tres arquitectos más importantes del momento allá por los años ´50, junto a Mies van der Rohe y Frank Lloyd Wright.
Leer un poco sobre este arquitecto me relacionó su historia con la de los arquitectos del star system actual. A tal punto que diría que Craig fue un pionero de la arquitectura actual y del que seguramente muchos arquitectos tienen ahora un libro suyo en la biblioteca.

La arquitectura de Ellwood representa a la arquitectura de los años ´50, como también a la vanguardia que en ese momento se desarrollaba en California, bajo el mecenazgo de la revista "Art and Architecture" de la mano de su director John Entenza. Las positivas condiciones de pos-guerra y un convencimiento casi religioso posibilitaban la concreción del sueño americano de convertirse en el centro y guía del mundo, apoderándose de todos los valores occidentales, y entre ellos el de ser centro cultural del mundo civilizado. Dentro de este marco es que aparece Craig Ellwood, y dentro del que desarrollará su arquitectura. Una arquitectura caracterizada por la combinación de la simpleza abstracta y elemental de Mies van der Rohe con una informalidad doméstica más cercana a Wright y al clima cálido de California.

Pero lo interesante de la historia es Craig Ellwood fue un verdadero producto de Hollywood. Un charmante arquitecto estrella, que conducía Ferraris y hacía buenos amigos para conceguir negocios. Una personalidad ambiciosa y refinada con gusto por el buen diseño.

Un reconocido arquitecto, sin embargo, que nunca había estudiado arquitectura, y por lo tanto no podía firmar los proyectos; y que en realidad tampoco eran suyos, sino de los arquitectos que trabajaban en su estudio como James Tyler o Jerry Lomax. Y lo más impresionante es saber que ni siquiera u nombre verdadero era Craig Ellwood, sino que ese era en realidad el nombre de una licorería que él y sus amigos habían tomado prestado en uno de sus primeros emprendimientos comerciales, una empresa constructora. Cuenta la historia que cuando llamaba un cliente, cualquiera de los cuatro amigos que atendía al teléfono se convertía en ese momento en el inexistente Craig Ellwood.

Fue finalemente en 1951 cuando Jon Nelson Burke, verdadero nombre de el no-arquitecto, se comenzó a llamar legalmente Craig Ellwood e inició lo que sería un próspero e influyente, hasta hoy en día, estudio de arquitectura.

El párrafo del comienzo del post proviene de una entrevista a James Tyler, uno de los arquitectos que diseñaba la arquitectura "Craig Ellwood". Y que traducido decía algo así como,

"Lo que estab muy bien era que Craig conseguía el trabajo y yo podía diseñar desde el trasfondo, lo que yo disfrutaba mucho. Craig me apoyaba mucho. No es que contribuyera demasiado, pero me decía, "Me encanta. Sigue adelante, eso es lo que haremos"


Así que podríamos decir que el nombre "Craig Ellwood" era más bien una marca sobre la que giraban personas, intereses, proyectos, dinero, etc. No muy distinto lo que hoy sucede con los grandes estudios de arquitectura. Lo curioso es entre otras cosas la fantasía en la que seguimos inmersos de creer todavía que detrás de toda esa estructura solo haya un hombre que sea creador y responsable, al que se reconoce como arquitecto, que en el fondo quizás ni exista...

domingo, marzo 16, 2008

Entre Marilyn y Lindsay, la continuidad de un modelo





Marylin Monroe, 1962(izq) - Lindsay Lohan, 2008 (der) Fotos: Bert Stern

"Sin algaradas, retirando las tropas y cerrando las bases militares, los norteamericanos están llevando a cabo la colonización más eficaz de todas las épocas. Las familias toman Kellog´s en el desayuno, comen Oscar Mayers a la hora de la cena, (y reciben) impactos mediáticos, discusiones éticas y sanitarias, órdenes financieras, programas de software, idolatrías y mercancías americanas... En Europa los asesinos matan ya en los McDonalds como en los EEUU y los viajantes europeos dormirán en alguno de los Hliday Inn o Ramada que se están abriendo junto a las antiguas cañadas."
El Planeta Americano, Vicente Verdú, 1996

En los proyectos de arquitectura de los últimos años se observa una creciente preocupación por escapar de la estética post-Bauhaus(1). Ese escape se traduce en arquitecturas llenas de espectáculo pero vacías de sensibilidad y profundidad. Un espectáculo a base de una necesidad exagerada de renovación en donde lo de ayer queda automáticamente anulado para dar paso a lo de hoy que será basura de mañana.

Sin dudas la situación no es extraña dentro de la cultura en que estamos viviendo. Una cultura que proviene de la desarrollada y promovida vigorosamente en un momento determinado, por un gobierno de un país , y con un ojetivo claro: los Estados Unidos, que en los primeros años después de la Segunda Guerra Mundial se propuso seducir con su modelo liberal a un mundo dominado por la izquierda y el comunismo, que de haber sido símbolo de modernidad y cambio ,única alternativa en el mundocontra regímenes autoritarios y burgueses, pasaría a ser visto y considerado el nuevo enemigo número uno de un planeta civilizado y moderno.

Lo ¨Moderno¨ sería apropiado por los Estados Unidos para combatir en esta batalla sido a fines de los años ´40. Apoyada en la tecnología del momento desarrollada durante la guerra e imbuída de optimismo por el futuro y por crear “un solo mundo” (exceptuando a la URSS por supuesto) la propaganda Americana llegó masivamente entre otros destinos a la vieja Europa derruída por la guerra y desengañada por el modelo Ruso (2). Lo "moderno" se transformaba así en cultura de lo bien visto, lo socialmente aceptado y defendido contra la rigidez y opresión comunista.

Revistas impresas, cine de Hollywood, “expresionismo abstracto”, y arquitectura del Estilo Internacional lloverían con un mensaje rotundo y contundente sobre el Viejo Mundo bajo la atenta supervisión y con el apoyo económico de la mismísima CIA y del MOMA (Museum of Modern Art), en el marco del Plan Marshall (3). “Libertad¨ ,“individualismo” e “Internacionalidad” eran algunas de las palabras mágicas del mensaje que se transmitía por todos los medios y formas posibles y que comenzaron a machacar cualquier otro tipo idea posible. Una “libertad” dónde cualquier otra idea sería prohibida y duramente castigada. Solo basta ver las tapas de las revista Life de aquella época, un cuadro de Jackson Pollok o la arquitectura americana que se promovía en Europa en ese momento(4) para comprender el mensaje, que sin dudas llegó y prendió quizás mucho más intensamente de lo que Harry Truman hubiese imaginado.

Europa se ha rendido hace ya tiempo a la dulce seducción de la frivolidad americana y a sus modelos de vida. Ha costado un tiempo, pero finalmente el Viejo Mundo ha cedido y
Hoy las ciudades europeas se diluyen tristemente en suburbs desalmados(5) á la Americain, mientras que se comienzan a construir simbólicos rascacielos en sus centros urbanos. Pero, no seas conservador Kalf, esto es la modernidad! El triunfo de la individualidad y de la globalización ¡la libertad! ¡El mundo es nuestro!. El mundo es sin dudas de ellos y no nuestro, porque el nuestro lo perdimos por querer imitarlos. Cosa que además nunca sale bien.

Así la arquitectura que pretende escaparse del post-Bauhaus y se pretende completamente nueva y además global, se parece y en mucho a las arquitecturas surgidas en norteamérica durante la posguerra y que se autotitulaba como “arquitectura internacional”, que lo único que tenía de internacional era su deseo de serlo políticamente impuesto sobre el resto del mundo. No solo se copian proyectos de aquellos años(6), sino que además se copia el mensaje que se transmitía (¿quizás esta vez para combatir al islamismo, nuevo "super malo", para autoconvencernos que este sistema es el único posible, el unico que nos garantiza felicidad y libertad infinitas?). Al fin y al cabo Superman no es más que un conservador que que resuelve pequeños problemas pero que hace todo lo posible para que nada cambie (7)

No estoy diciendo que hay que volver a hacer arquitectura Bauhaus, ni quiero hacer un discurso político. Estoy intentando decifrar la arquitectura que hoy vemos aparecer como hongos en todos los medios, la que se produce relamente y la que se elige en los concursos, y estoy intentando comprender específicamente mi malestar personal al respecto. Un malestar que creo que no es solo propio, ya que aunque nadie se anima a nombrarlo realmente, o se hace tímidamente, es evidente que se encuentra entre nosotros quizás como signo de que el show estubo bien, pero que se necesita ya un cambio de rumbo.

Y no se trata de los edificios, o de su forma, justamente este es el error que cometemos enzañándonos con los modelos formales. Se trata de la función y el lugar que querríamos que ocupe la profesión de arquitecto hoy en día. Se trata de lo que queremos ver de la arquitectura. Desencandilándonos del escenario mediático, las luces y la fiesta, y retraernos para poder mirar hacia adentro y comenzar a proyectar desde el interior mismo de la arquitectura y repreguntarse una vez más por el lugar que queremos ocupar como profesionales en nuestras sociedades, no creo que sea el del bufón del rey.

Notas:

(1) esta expresión la encontré en relación a un artículo sobre un proyecto de Zaha Hadid Architects, en dónde se expresaba con orgullo que la oficina había logrado superar este modelo de arquitectura apoyada en las nuevas tecnologías informáticas.

(2) la misma modernidad americana fue posible por su “desmarxilización”, producida especialmente después de algunos hechos políticos como los “Juicios de Moscú” o la alianza “Ruso-Alemana” erosionaron el predominio ideológico del comunismo que comenzó a perder fuerza y adeptos en todo el mundo.

(3) El libro De Cómo Nueva York robó la idea de Arte Moderno, de Serge Guilbaut
(2007 - Tirant lo Blanch - Prosopopeya) es una buena lectura para comprender el período

(4) En un post anterior (Ich bin ein Berlinner!) comentaba la exposición Interbau´57 en Berlín, y también es interesante el libro Building the Cold War, de Annabel Jane Wharton, (2001, University of Chicago Press)

(5) En una conferencia Adrián Geuze (West 8) anunciaba el “fracaso del urbanismo holandés” demostrado por la pérdida de control urbano convertido en gran parte hoy en un gigantesco “Los Angeles”. De la misma forma, como otro ejemplo posible, ciudades más compactas y de vida urbana más intensa como las Españolas, han comenzado desde hace algunas décadas atrás el proceso de suburbanización.

(6) Hay muchas coincidencias en la arquitectura americana de los ´50 y muchas de las producidas en los últimos años. Las formas curvas y aerodinámicas de Saarinen se repiten en edificios de Zaha Hadid Architects, como los MVRDV se inspiran en la más pop arquitectura de Los Ángeles de aquella época. En todo caso una “modernidad sin dogma”, despolitizada (¿?), como rezaba el título de un libro en los años noventa que presentaba la nueva generación de arquitectos que en aquellos años seduciría y dominaría el mundo de la arquitectura de la mano teoríca de Rem Koolhaas y del apoyo económico y político del gobierno holandés (Modernisme zonder dogma. Een jongere generatie architecten in Nederland, IBELINGS, HANS, Rotterdam, Nederlands Architectuurinstituut, 1991)

(7)Apocalípticos e integrados, Umberto Eco, ,1965, Casa Ed. Bompiani.