viernes, diciembre 18, 2009

Ciudades sostenibles y starchitects: La arquitectura fuera de foco




Por SUJU - Susana Aparicio Lardiés & Juan Alonso


"if the essence of Manhattanism was ‘to live inside fantasy’, then OMA would be a ‘machine to fabricate fantasy"  Hal Foster refiriendo a Rem Koolhaas.



Hace poco mirabamos via www unas conferencias sobre las hoy muy difundidas Eco-ciudades. Michelle Provoost, presidenta del INTI, introduciendo el tema se preguntaba sobre cuánto de realidad y cuánto de cuento hay en estos proyectos que en su mayoría todavía no han salido del papel. Cuando le tocó el turno a Winny Maas, arquitecto de los MVRDV y uno de los disertantes de la noche, el decía ser bastante escéptico con el tema pero que le gustaba que los arquitectos pudieran “soñar”:

"Me gusta la palabra "soñar". Muchos arquitectos en Holanda han dejado de hacerlo. Yo les llamo la generación "happy bricks". Sus edificios se ven bien pero irradian cierta desesperación"

Sin embargo lo que a nosotros no pareció era que el que irradiaba “desesperación” era el mismo Winny Maas, presentando un proyecto poco convincente y respondiendo dificultosamente a las preguntas del público.



Al investigar algunos de estos proyectos nos asombramos al ver que lo fantasioso e irreal de algunas propuestas , como también de que ya muchos de ellos han fracasado antes de comenzarse a construirse, entre otras cosas por la poca comprensión de los diseñadores sobre las condiciones locales. Ante esta situación no nos queda más que avergonzarnos ante la irresponsabilidad con que la arquitectura está tratando el tema.

Sin embargo, y más allá de los proyectos específicos, otra cuestión que llama la atención es este pretendido regreso a los viejos ideales de la Arquitectura, con mayúsculas, de querer arreglar el planeta. Hace unas décadas el mundillo arquitectónico se revolucionaba con una nueva generación que había logrado quitarse todo el polvo social y moral que la arquitectura había establecido para sí durante el siglo XX para dedicarse a responder libremente al mercado a través y unicamente de la estética. Hoy se hace extraño escuchar a Winny Maas, y a muchos otros starchitects, enarbolando el sueño ecológico y criticando la generación "happy bricks" que ellos mismo constribuyeron a construir hace poco tiempo atras.

Solo basta fijar la vista en estos estudios de arquitectura para ver que ellos mismos son muy poco sostenibles, no solo en la arquitectura que hacen sino también en su propia forma de trabajo. Convertidos en enormes maquinarias empresariales estos "estudios de arquitectura" esclavizan a estudiantes o recién egresados, que mal pagos deben hacer además cantidades de horas fuera de contrato para poder producir decenas de maquetas y planos para cada proyecto las que finalmente terminarán en el cesto de la basura. En un libro, donde el autor investigó durante algunos años la forma de trabajo del estudio OMA de Rem Koolhaas, se nos habla de que para cada proyecto el estudio genera al menos unas 35 maquetas solo con el objetivo de generar "ideas originales". Es habitual oir además que los jóvenes que allí trabajan deciden irse por propia cuenta, y con la "cabeza quemada", después de unos meses dado lo insostenible e insalubre de la forma de trabajo. Y no solo dentro del estudio queda su insostenibilidad cuando leemos que finalmente la mayoría de sus proyectos son desarrollados y ejecutados por estudios de arquitectos del sitio en donde se desarrolla el edificio ¿Cómo pueden ser capaces entonces estos arquitectos de proponer una ciudad sostenible?

Sin dudas este es un modelo de arquitectura y de arquitecto , o como diría Maas de "sueño", que no compartimos y es un modelo que no querríamos continuar apoyando. El problema medio ambiental es grave, pero no es más que uno de los muchos problemas que hoy enfrentan nuestras sociedades y ciudades, y por ende la arquitectura. ¿O resuelven las ciudades ecológicas la falta de viviendas asequibles, la escasez de recursos, los conflictos culturales producidos por inmigraciones, la privatización de la ciudad, la inseguridad, etc., etc. Sin dudas unos pocos starchitects no pueden resolver todos estos conflictos, a menos que estas eco-ciudades se conviertan en el futuro en gated-cities, con habitantes exclusivos. Pero mejor no ir por este camino.

Estamos convencidos de la capacidad de la arquitectura en dar soluciones en infinidad de cuestiones. Solo hace falta mirar a nuestro alrededor con un buen filtro para descubrir que esto es algo que está ocurriendo todo el tiempo, pero que no lo vemos. Arquitectos que van produciendo con sus ideas y proyectos verdaderas soluciones y revoluciones para una sociedad que realmente las está pidiendo.  Una escuela en donde no haga tanto calor para los niños, es arquitectura contemporánea, sostenible y sin metáforas. Unos arquitectos que le dan vueltas a nuestras propias reglamentaciones urbanas para burlarse de ellas con el objeto de solucionar pequeños problemas individuales, es arquitectura contemporánea, crítica y revolucionaria. Una ciudad que crea espacio público de terrenos vacíos privados hace urbanismo contemporáneo, inteligente, flexible y sin fuegos de artificio. Un arquitecto que diseña en el límite de lo mínimo y abre con su proyecto la puerta a más soñadores (que completarán su casa y su barrio a gusto) hace arquitectura contemporánea y participativa, sin minimalismos ni egocentrismos. Un arquitecto que explora la realidad de la vivienda urbana para responder a sus problemáticas, hace arquitectura innovadora y necesaria. Son en apariencia pequeñas ideas sueltas, individuales y muchas veces locales, pero que sin dudas contienen juntas un gran potencial que puede dar un nuevo aliento a la arquitectura.

Intentamos romper con la mirada homogeinizadora y globalizante que se hace actualmente de la arquitectura. Una mirada monopolizada por la superficialidad estética, que deja en un segundo plano cualquier otro tema o problemática que muchos proyectos abordan actualmente, y que podrían generar una mirada diferente sobre la profesión.  Soñamos que en el futuro cercano una arquitectura como la que proponemos atraiga también el interés, estudio y difusión de los medios académicos y que encuentre un lugar de de preferencia en los medios de difusión de arquitectura. No se trataría ya solo de una arquitectura del objeto, de lenguajes, o de estéticas -ésta sería sin dudas una rama más de estudio e investigación- sino de una nueva inteligencia creativa que revitalice el sueño en la arquitectura de ser una profesión comprometida con nuestro mundo.






martes, noviembre 24, 2009

Crisis en la arquitectura y el urbanismo en Holanda



Arquitectura y mercado: Barrio VINEX de MVRDV en  Ypenburg.  
foto: Coen de Rijk

 por SUJU Architectuur: Juan Alonso y Susana Aparicio
Hace un par de décadas atrás la arquitectura y el urbanismo holandés cobraban reconocimiento internacional, pero paradójicamente y al mismo tiempo la profesión entraba en una época que hoy comienza a manifestarse como una verdadera crisis. (1)
En Holanda la construcción de la ciudad, a través de la vivienda principalmente, fué durante todo el siglo XX una cuestión de Estado. Los arquitectos puedieron llevar adelante con su apoyo las ideas mas avezadas e innovadoras mientras que el resto del mundo observaba atento los resultados. Proyectos realizados en Amsterdam como el Plan Sur de Berlage de 1917, el plan de ampliación de Van Eesteren de 1934, o la renovación del casco antiguo de Amsterdam por Aldo van Eyck en los ´70, o en Roterdam como los barrios blancos de J.J.P. Oud de los ´20 y  el barrio de posguerra Pendrecht de la urbanista Lotte Stam-Beese, son algunos de los ejemplos que fueron posibles en un país en el que las ciudades se controlaban, diseñaban y construían de arriba hacia abajo.
Pero hace dos décadas, cuando Holanda comenzaba con una  verdadera campaña de difusión  hacia el resto del mundo utilizando  la calidad histórica de su arquitectura, reconstruyendo proyectos icónicos de los años ´20 y promoviendo y subvencionando además otros nuevos de jóvenes arquitectos(2) el país comenzaba también el desmantelamiento del Estado de Bienestar liberalizando economía y política, cambios que impactaron de lleno sobre el mercado de la construcción. Irónicamente mientras se utilizaba toda una historia y se promocionaba su contemporaneidad, la arquitectura holandesa comenzaría a perder el seguro y continuo apoyo del Estado para quedar librada a las leyes del mercado.
Orgullosos como han sido siempre los holandeses, y con razón, de su arquitectura y urbanismo, hoy están viendo con preocupación como los dos grandes emprendimientos de construcción de viviendas a nivel nacional de los últimos 20 años están dejando mucho que desear.
Hace unos quince años atrás se comenzó a promover la compra de viviendas, y se emprendió la construcción de una gran cantidad de urbanizaciones que se volvieron rapidamente suburbios “aburridos y monótonos”(3). Muchas de las intenciones que se habían planteado para estos barrios ,conocidos con el nombre de VINEX, que entre otras cosas proponían el reforzamiento de los núcleos urbanos existentes, quedaron prácticamente en la nada y se convirtieron en un gran negocio para inversores y constructoras que repitieron el mismo esquema por todo el país llenandolo de casas adosadas en tiras de 5 metros de ancho, dos plantas de altura y con jardin al fondo de no más de diez metros de profundidad. Lo que había comenzado con muchas y buenas intenciones desde lo académico, terminaba en manos del mercado y las consabidas consecuencias. Los barrios VINEX querían responder a un mercado que pedía una vivienda urbana pero en un entorno verde. El programa falló al no conseguirse en realidad ninguna de las dos cosas.
Cuando el negocio se iba acabando, y se empezó a constatar que las familias de buena posición económica dejaban la ciudad quedando solo los inmigrantes y ancianos, se decidió intervenir. Esta vez la presa serían los barrios de posguerra, esos que dieron reconocimiento internacional en su momento a Holanda, pero que ahora eran los sitios más descuidados y problematicos de la ciudad.  Estos formaban enormes áreas urbanas en las principales ciudades y estaban constituidos en su mayor parte por viviendas sociales de alquiler habitadas por las clases mas bajas de la sociedad.
Está claro que no es lo mismo construir sobre terreno vacío que hacerlo donde ya vive gente y dónde ya hay una estructura de ciudad establecida. Y no es nada fácil hacerlo si además la idea es reemplazar esas partes de ciudad ¨enferma¨ por otras bastante distintas, que además deben responder a un tipo de habitante distinto, el comprador de vivienda de buena calidad.
Las viviendas y barrios del modernismo de posguerra se caratularon de “obsoletos” en toda Holanda, y fuera de muy pocos casos, se comenzó con su masiva demolición, y reemplazo. Para reducir el impacto social se destinaron millones de euros en proyectos y programas con el objetivo de generar una mejoría económica y social entre los habitantes originales, con lo que se esperaba pudieran , en su mayoría, afrontar la compra de una vivienda, ya que las de alquiler serían demolidas para no volver. En pocos años se comprobó que esto estaba dando pocos resultados y que la gente se estaba trasladando hacia otros barrios que todavía conservaban las viviendas sociales, aunque seguramente en corto tiempo deberían ser desalojados nuevamente. 
 
¨Larga vida a la crisis¨
¨Veo surgir barrios catastróficos¨ decía hace unos pocos días Wiel Arets en una conferencia en la Universidad de Eindhoven. “Larga vida a la crisis...de esta forma podremos reveer lo que estamos constuyendo¨ y remataba con optimismo “al fin y al cabo la mejor arquitectura la hemos tenido después de la crisis económica de fines de los años ´20...” (4)
Hace ´20 años con la economía liberalizada y la arquitectura promocionada y apoyada desde el Estado, los arquitectos vivían un paraíso temporal que se reflejó en una arquitectura lúdica que dió la vuelta al mundo: “Superdutch” se autotitularon y festejaban el suceso sin pararse a pensar de que se trataba de algo tan superficial como efímero.
Hoy parece irse apagando la atención mundial hacia este pequeño país del norte europeo. Mientras tanto la crisis económica mundial ha golpeado las puertas de los estudios de arquitectura holandeses, que ahora deben responder a los caprichos y demandas del mercado. Sin dudas será un tiempo de crisis para el ámbito profesional, un buen tiempo para reflexionar y para que el optimismo festivo comenzado hace dos décadas deje paso a un debate más serio y profundo para repensar el futuro de las ciudades y la función de la arquitectura en esa tarea. No dudamos que en poco tiempo surgirán ideas interesantes. Para un país con una potencia y energía tan grande en estos campos, una crisis no será más que una buena oportunidad.


Notas
1 - El 22 de octubre pasado, dentro del marco de la Bienal de Arquitectura de Roterdam, su director George Brugmans abría una tarde de debate titulada “Diseño y Política”, en donde se discutía sobre el futuro de la ciudad, en relación a la política y el nuevo lugar que ha tomado la arquitectura en Holanda luego de la liberalización económica.
2 ¨...(the planers and politicians of the mid-1980) wanted architecture and planning to provide a corporate identity of enlightened social democracy.” Mark Stam´s Trousers: Stories from behind the scenes of Dutch Moral Modernism. Crimson, 1999. 010 Publishers
3 Ya desde el comienzo los Vinex recibieron grandes críticas, la falta de servicios (escuelas, tiendas, transporte público) y de espacios verdes, los problemas de tráfico y aparcamiento, la monotonía de los barrios, se contradecían con los principios establecidos por el gobierno que guiarían el programa.
4 Cobouw, 19-11-2009

miércoles, noviembre 18, 2009

Arquitectura con sello de caducidad


SUJU Architectuur: Juan Alonso y Susana Aparicio

Hace unos meses aparecía la noticia de que gracias a la crisis se iba a realizar la llamada "ciudad vertical" de Rem Koolhaas en Roterdam. Este complejo formado por viviendas, oficinas, un hotel, cafés y restaurantes había sido diseñado y desarrollado hace diez años pero no se había podido construir debido a los altos costos que implicaban los materiales usados, su transporte y su producción. Curiosamente la llegada de la crisis ha reducido su costo haciendo posible su desarrollo.
Pero lo más sorprendente no ha sido esto, sino el comentario de Koolhaas mismo, el cual se preguntaba si el diseño todavía era actual según algunas fuentes o si todavía era lo suficientemente "moderno y fresco como para poder participar de la ciudad moderna" según otras.

Más allá de este caso concreto, al leer la noticia uno no puede dejar de preguntarse varias cosas.
En primer lugar se está hablando de que después de diez años un edificio pasaría a ser obsoleto en cuanto a su arquitectura, o mejor dicho, en cuanto a su imagen.
La vida de los edificios se acorta cada vez más, ya es impensable (y quizás indeseable) que los edificios actuales se mantengan durante siglos. Tampoco es desconocido que al cabo de un tiempo el diseño de un edificio se vea como algo que ya fué, un pensamiento interesante de un momento determinado que ya no responde a las necesidades de hoy en día.
Y si bien es verdad que no estamos diciendo nada nuevo, no está de más preguntarse en cúanto va a reducirse este ciclo de vida ya que, curiosamente, si el edificio "en papel" dispone de un periodo de "actualidad" cada vez menor (parece ser que ahora no pasan de la década), el periodo que precede a su construcción se está haciendo cada vez más largo. Esto significaría que, de seguir así, una vez que se comenzasen las obras, el edificio en cuestión no daría respuesta a la idea de arquitectura del momento y... vuelta a empezar.
No podemos dejar de pensar en aquella ciudad de Italo Calvino en la que sus habitantes tiraban cada día lo que habían comprado el día anterior porque ya no era "innovador", cada día salían cosas nuevas, más relucientes e interesantes que hacían que los objetos de ayer pasaran a ser obsoletos, aunque siguieran funcionando, porque eso no era lo importante.

Esto nos lleva de nuevo a preguntarnos qué pasa con el funcionamiento del edificio, ¿también se queda obsoleto a los diez años?. Volvamos al edificio de Koolhaas, los esquemas de funcionamiento presentados dejan ver una clara diferenciación noventosa, un edificio híbrido pero con sus funciones bien separadas: tres torres, cada una de ellas con una función semiprivada (oficinas, hotel-viviendas, viviendas) y un basamento con las funciones semipúblicas (cafés, restaurantes, aparcamiento, fitness). ¿Pero significa esto que hoy ya no funcionaría?, seguramente este no es el caso, sino no se estaría construyendo después de diez años ,aunque ¿entrará todavía en la idea de "actualidad" de su diseñador?.

¿Y qué sucede con su construcción? Por lo visto hace diez años no nos podíamos permitir usar grandes cantidades de materiales, sin importar de dónde viniesen, y no precisamente por consideración con el medioambiente sino porque los costos eran muy altos. Eso implicaba grandes cantidades de acero, hormigón o madera para las estructuras, transporte de materiales que recorrían medio mundo antes de llegar a su destino y su mantenimiento a lo largo de los años. Es decir, poco "sostenible".

Y ahí es cuando surge la duda, si bien vemos que en los últimos años el mundo de la arquitectura y el urbanismo parece ser más consciente con el tema de la sostenibilidad, al reducirse los costos "gracias a la crisis" puede ser que los temas arriba nombrados dejen de ser importantes . Gran dilema, ¿continúamos con la idea de hacer edificios, e incluso ciudades, sostenibles o cedemos a la tentación y les pedimos a "los grandes" que nos hagan un edificio representativo para nuestra firma o ciudad con grandes cantidades de CO2 en su mochila?

Ironías de la vida, Rem Koolhaas ha ganado en la misma ciudad y en el mismo año el concurso para la ampliación del ayuntamiento para el que se pedía que fuese el edificio "mas sostenible" de Holanda... ¿Nos estará alcanzando la fecha de caducidad?.

miércoles, julio 01, 2009

LA VIVIENDA SOCIAL EN HOLANDA. EL CASO DE AMSTERDAM



Conferencia:
LA VIVIENDA SOCIAL EN HOLANDA. EL CASO DE AMSTERDAM

Sociedad Central de Arquitectos, Buenos Aires, Argentina (web)
Calle Montevideo 938
Hora: 19:00 hs


En este momento se está realizando en Amsterdam una de las mayores transformaciones urbanas de toda Europa. Desde fines de los ´90 se ha emprendido una rehabilitación integral de los barrios de postguerra que será finalizada alrededor del 2015. Se trata de una gran cantidad de viviendas sociales que hasta hace poco constituían un 60% del parque habitacional de la ciudad. En la práctica esto significa la demolición parcial o completa de barrios, su reconstrucción, rehabilitación y la recuperación de edificios de valor histórico. Y principalmente lo que está en juego hoy es la pérdida de muchas de esas viviendas.

La vivienda social en Holanda cuenta con una tradición de más de cien años. En 1903 se promulgaba la Ley de la Vivienda (Woningwet) que establecía sus bases legales y promovía la formación de las cooperativas para generar el desarrollo de proyectos. Desde ese primer momento arquitectos de la talla de Berlage, Dudok, De Klerk, Kramer, entre otros se implicaron tanto en proyectos urbanos como en la definición de las plantas de esas viviendas.
A través de los años las cooperativas fueron ganando fuerza especialmente después de la Segunda Guerra Mundial cuando llegaron a controlar la totalidad de la construcción de viviendas a nivel nacional convirtiéndose casi en un órgano estatal. En el año 1995 se realizó la llamada "operación mamut": Dentro del desmantelamiento del Estado de Bienestar Holandés las cooperativas se independizan pretendiéndose que comiencen a andar por propio pié. El último paso fué dado en el 2000 con la exigencia del Estado a las cooperativas de vender un 65% de las viviendas sociales, hasta ese momento de alquiler.

La regeneración urbana que hoy se realiza en Amsterdam difiere de aquellas sucedidas durante el siglo XX en que ahora han hecho entrada por pimera vez las leyes del mercado. Hoy las cooperativas encargan a los arquitectos proyectos para satisfacer la demanda de la clase media con la construccion de viviendas mas costosas. Al mismo tiempo la cantidad de vivienda social desciende drásticamente con los consecuentes problemas sociales que esto acarrea.

En la presentación repasaremos la historia de la vivienda social en el caso concreto de Amsterdam revisando los proyectos más interesantes de los diferentes períodos. También podremos ver la evolución de la planta de la vivienda social y su relación con las normativas que le fueron dando forma hasta el día de hoy. Para finalizar mostraremos algunas de las intervenciones urbanas que se realizan actualmente para comprender el conjunto de acciones que se están llevando a cabo y sus consecuencias para el futuro.

SUJU Architectuur Amsterdam
www.suju.eu
Tweede Atjehstraat 53 -1
Amsterdam Holanda

Juan Alonso (1971, Argentina) Arquitecto egresado de la Universidad de Buenos Aires, Argentina vive y trabaja en Holanda desde hace más de seis años. Ha trabajado en varios estudios de arquitectura locales y a participado en diversos proyectos internacionales.

Susana Aparicio Lardiés (1973, España) es Ingeniera de la Construcción y ha seguido el máster de arquitectura de la Facultad de Amsterdam. Ha trabajado en varios estudios de arquitectura holandeses y en estos momentos se desempeña como coordinadora de proyectos en la sección de urbanismo del ayuntamiento de Uithoorn.

Ambos forman SUJU, un atelier de arquitectura y urbanismo con base en Ámsterdam en el que desarrollan proyectos propios, y otras actividades relacionadas como lo son la investigación, la fotografía de arquitectura, la organización de exposiciones y conferencias sobre arquitectura y urbanismo en Holanda, desarrollo de sitios web, y viajes guiados de arquitectura.